viernes, 25 de junio de 2010

SOBRE GABO FERRO, por PABLO MONTOYA

AMAR
Usted, al despertarse esta mañana, /vio cosas, aquí y allá, objetos, por ejemplo. /Sobre su mesa de luz /digamos que vio una lámpara, /una radio portátil, una taza azul. /Vio cada cosa solitaria /y vio su conjunto. /Todo eso ya tenía nombre. /Lo hubiera escrito así. /¿Necesitaba otro lenguaje, /otra mano, otro par de ojos, otra flauta? /No agregue. No distorsione. /No cambie /la música de lugar.
(Joaquín Gianuzzi)

La fruta que disfruto
http://www.youtube.com/watch?
No habra cancion de amor mientras vos estes cerca/porque el amor se cierra cuando hay algo que aterra//La fruta se abre sola si la muerde la boca,/se defiende, se cierra, se envuelve si un cuchillo la corta//Un cuchillo desgarra, mata la fruta, la ahoga./La boca viva la abre; un cuchillo deshonra.//Si comer se pudieran las rocas y la tierra/con mi boca seguro esas cosas se abrieran//Mas las frutas en frente de tu cuchillo se cierran/Su piel, carozo y pulpa frente a tu boca enferman/y tienen pesadillas al soñarse tragadas por tu garganta sucia/por ser tuya; por nada/No se cierra la fruta por nada,/la fruta que disfruto me disfruta./Con vos la fruta muere loca; estrangulada.
La noche es una uva abierta entre los dientes de un niño. La noche, es una uva abierta entre los dientes de un niño, por tu garganta sucia, por ser tuya, por nada. Más que decir de gabo pareciera quizás un poco más preciso hablar de una voz, que surge, acontece y estalla en un mismo movimiento: instaura, vamos a decirlo con otras palabras, algo más, un excedente que recorre la palabra pero sólo si nos detenemos a pensar, sólo si nos podemos detener a pensar en una especie de préstamo de literalidad para esa denominación que existe en la medida de su diseminación: recorre, la palabra, y deja lastre,: Alejandra hablaba del lugar de la fusión y el desencuentro (Alejandra Pizarnik, El infierno musical), gabo, ¿importa señalar si en una misma dirección?, acuna imágenes; pero para pensar en el verbo acunar es necesario, en el caso de gabo, imaginar la mano/voz de una madre/dios, que pide un techo desde la más absoluta oscuridad, soledad, borramiento del sujeto, voz, suave, silencio, voz, silencio; imaginar también, la ternura, y para decirlo de una vez por todas, la eventualidad de epifanía: quizás en este instante podemos distinguir, imaginemos una mano, que a la vez es voz, y aquí, me parece, que por un lado se empieza a circunscribir, muy levemente, lo que alguien, hablando de otra cosa, denominó imagen-movimiento: los recuerdos son reflejos, de espejos turbios, torcidos: hemos descubierto que el yo no es una sustancia homogénea. Especular, del latín speculatus, que significa espejo.
Acuna imágenes, decíamos, imagen-movimiento: hablamos, de la composición escénica, pero podríamos decir también, en búsqueda de la misma referencia, eventualidad de epifanía: en varias ocasiones hicimos referencia al modo en que el silencio se ejerce dentro de algo que corroe los parámetros de la canción para devenir acontecimiento: del mismo modo que el espacio para la palabra poética, la canción, pensada en su integralidad funciona como el negativo del silencio: en las canciones de gabo las palabras son espejos, y la música, la epifanía del sentido pero también su diseminación. El lugar de la fusión y el desencuentro, nunca es eso lo que uno quiere decir: voy a pedirte un favor, hablemos en voz baja (vale decir, desde este lugar que la composición escénica de las representaciones –porque los recitales de gabo son re-presentaciones – no sólo acompaña a la canción: ES, parte, de la canción; piglia decía sobre macedonio o las vanguardias, hablaba de una operatoria que consistía en construir la mirada artística antes que la obra) voy a pedirte que si el recuerdo vuelve con la misma consistencia que la cosa fugada dejó, como una huella/humo, al irse…; si vuelve así, que no sea como respuesta a un deseo sustentado en la necesidad de cubrir una carencia o de llenar un vacío: para que lo imposible se vuelva posible, el ejercicio de la palabra poética no alcanza entonces, aparece un tono en donde la voz circula o interviene a contramano de la historia o del tiempo, “que vuelvan los que han partido” o lo que es lo mismo, pero necesariamente más despacio y más bajo, “el amor perdido”
Este breve racimo de uvas rosadas pertenece a otro reino. Yace, sobre mi mesa, en la fría integridad de su peso terrestre, mientras yo permanezco silencioso, imposibilitado de oponer mi vida a su carnal exuberancia. Casi con horror admiro allí la dura tensión del agua hacia la piel mortal como una realidad insoportable. He aquí un remoto acontecer: todo transcurre del otro lado, fuera del rumor insensato de la existencia humana. Comprendo que hay un límite cuyo paso en el tiempo me está vedado de modo que el puro conocimiento sólo cabe en la mera travesura de la mente. Más allá está la misma tierra a la que regresamos como extraños; en el racimo de uvas rosadas yace la imagen de otro regreso y este enigmático existir dulcemente en el rosa tiende a cumplir el ciclo que comenzó, radiante, en el verde lejano.Otros días transcurren aquí, en otro espacio que colmó la inutilidad de una vida ocupada. Ajenoa la región de las uvas permanece mi estupor desalentado; pero nunca la esperanza tuvo mejor imagen que esto: la travesía del límite que da a lo secreto vendrá de la misma costumbre de la luz con que las uvas rosadas van a entrar en la muerte.
“Qué cosa extraña el recuerdo/ recuerda raro el olvido// no me muestra lo que tengo/ me muestra lo que tuvimos”
Los recuerdos son reflejos. http://www.youtube.com/watch. La noche es una uva abierta entre los dientes de un niño/que cuando saca la lengua chorrea noche, chorrea vino./Un vino oscuro que al sol se hace el aire que respiro,/intoxica la memoria, distorsiona lo vivido.(silencio)/Voy a pedirte un favor,/despabilame si pido que vuelva/looooo que se ha ido,que se aquiete lo movido,/que vuelvan los que han partido, / Tono macro-historia que vuelva el amor perdido, / “ microlos recuerdos son reflejos de espejos turbios torcidosQue cosa extraña el recuerdo, recuerda raro el olvido,no me muestra lo que tengo, me muestra lo que tuvimos.

TEMER

Conozco la gama de los miedos y ese comenzar a cantar despacito en el desfiladero que reconduce hacia mi desconocido que soy, mi emigrante de sí. Escribo contra el miedo. Contra el viento con garras que se aloja en mi respiración. Y cuando por la mañana temes encontrarte muerto (y que no haya más imágenes): el silencio de la compresión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, nube, cielo, cielo nube y cielo, nube, cielo, cielo nube y yo. Más que una genealogía del deseo/ sujeto lo que perseguimos, entonces, es su huella: nube-cielo, si expresan algún grado o modo de reciprocidad es solo en un punto determinado de la sucesión temporal, que por otro lado se aísla a instancias del quehacer de la memoria: se aísla y se disgrega, se desvanece, pero al costo de alcanzar un grado inusitado de nitidez: la palabra poética abandona o desdice su mero sustento lingüístico, y de todos modos ahí se ejerce, en el grado cero de la distancia que habla del vínculo que existe entre música y poesía; pero para decir de ese vínculo es indispensable hablar de la traición y eso, quizás, es algo de lo que aquí se está jugando: nube, NO cielo, nube-trueno. La confusión deja lugar al vacío, y desde este lugar entonces la canción hace su juego, porque acompaña o promueve el ritmo en que circula el sentido, se desintegra con la pretensión de imitar el silencio o ni tan siquiera el ritmo de la respiración: allí, la música y sus imágenes; allí, el silencio.
Hay un camino abierto por el romanticismo que encontraba en la imagen visual por un lado, y en el poema en prosa por el otro, las matrices formales de aquello que en las poéticas sesentistas devendrá estrategia/ política de escritura: lo “real experiencial” es llevado al grado de la vida cotidiana y pasa entonces a integrar la materialidad poética: así, se socaba de este modo un pretendido efecto de traslación, pasible de ser ubicado en esa distancia que separa a la conformación de una determinada imagen visual de su materialización escrita.
las distintas canciones, en términos formales, le imprimen a la escritura una carga semiótica que no se presenta al lector/escucha de otro modo que no sea la insistencia, es decir, una forma de producción del sentido que excede los marcos conceptuales establecidos por el lenguaje e intenta ir un poco más allá, por medio de soportes –como el tono, un determinado tipo de registro, de respiración o de sintaxis- paradójicamente evanescentes y precisos a la vez: nube, cielo, nube cielo y yo.
Nube y cielo http://www.youtube.com/watch?
Tanto tiempo confundi a la nube con el cielo,/todo el tiempo que dormi; todo el tiempo/Nube, cielo/Cielo, nube y cielo/Nube, cielo,/cielo nube y yo./Mientras dormia la nube se ibaa ser parte del cielo de otro que no dormia/Nube, cielo/cielo, nube y cielo/Nube, cielo/cielo, nube y yoY asi vivia/tomando a la nube como el mismo cielo/Hasta que un dia se conmovio el truenoy me desperto antes que cubra la nube al cielo/Trueno!/cielo, nube y cielo/nube trueno,/cielo, nube y yoDesperte y vi que donde debia estar la nube,/habia colores y otro calor,/habia perfumes y habia un soltrueno, cielo, nube y cielo/Nube, trueno,/cielo, nube y yo./Volves, lloves, lloras, contasque no podias olvidar la luna,/que soy tuyo, que me amas,/que el cielo cambia, la nube jamasTrueno, cielo, nube y cielo/Nube, trueno/cielo, nube y yo/Me acaricias y reclamas volver a ser todo mi cieloPero nube... ¿es que no ves/que ahora conozco el sol y el cielo?/Nube, trueno,/cielo, nube y cielo.Nube, trueno, cielo, nube y yo/Nube quedate pero ya no me creo que sos el cielo,/ya no me pierdo el calor del sol,ya no me pierdo el color del cielo/Nube, trueno/cielo, nube y cielo/Nube, trueno,/cielo nube y yo/Nube...Trueno!!/Cielo, nube y cielo/nube, trueno,/cielo, nube y yo.

PARTIR

Más que la visualización -y no porque no exista una visualización sino porque se trata de una paradójica insinuación de aquello que la efectúa y se fuga en el mismo movimiento- de un sentido lo que se produce es la percepción de su acontecimiento, que es lo mismo que su paso, cuando lo referencial siente cómo se va evanesciendo su progresión lineal, y cómo la escritura/música deja de ser mero soporte de la significación. Desplazamiento referencial entonces no sólo en relación al contenido, sino fundamentalmente con respecto al uso: más que intrínseco, el valor de las palabras se efectúa en la relación que entre sí las une, pero también en la relación que las vincula con el espacio en que intervienen. Pergeñar un efecto de sentido que se incrusta en nuestra percepción, como decíamos, la modifica, y en un momento distinto –eventualmente posterior- a aquel en que circulaba por la imagen, deviene resto, ceniza, desde una temporalidad que no progresa linealmente sino que acontece, por decir, en suspenso: resto, ceniza, desecho, en primer lugar implica la posibilidad heterónoma de resignificarse en función de la diversidad de lecturas/ escuchas y de su propia variabilidad (lo que decía, construir la mirada artística antes que la obra: la escritura poética vendría a establecerse en tanto inminencia y eventualidad de su figuración de artefacto, es decir: dispositivo semiótico que funciona en y desde el ejercicio de la lectura/ escucha. Y en el caso de Gabo como decíamos también, percepción escénica.
Me habían prometido un silencio como fuego, una casa de silencio. Posesiones no tengo (esto es seguro; al fin algo seguro). Luego una melodía. Es una melodía plañidera, unos ojos verdes, la inminencia sin destinatario. Veo la melodía.
Sin tu mirada no voy a saber vivir, te suscito. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje. La soledad sería esta melodía rota de mis frases.
Memoria/ recuerdo/ fuego: otra vez, si se permite el uso, el verbo/carne: fuego. De nuevo, porque para decir del vínculo de la palabra con la música es necesario hablar de traición: el sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos: a un cuerpo traidor no lo quiere ni el diablo.
¿Era preciso decir acerca del agua, o apenas nombrarla? De modo de atraerse la palabra agua para que apague las llamas del silencio? El lenguaje silencioso engendra fuego. Lo quema en mi memoria, y en la de los recuerdos. Ardiéndolo en el aire la tierra lo agradece, no tendrá que podrir lo que podrido viene. Ahi va, tu cuerpo al fuego ahivá.
El silencio se propaga, el silencio es fuego.
Ahí va tu cuerpo al fuego
http://www.youtube.com/watch
Ahi va; tu cuerpo al fuego ahi va Ahi va tu cuerpo al fuego. Que lo consume pronto, lo acaba sin tocarlo porque a un cuerpo traidor no lo quiere ni el diablo.Ni el diablo, ni su fuego, ni el barro de un pantano pues a la vida que ahi vive tu cuerpo le da asco. Ahí va; tu cuerpo al fuego ahi va. Ahi va tu cuerpo al fuegoLo quema en mi memoria y en la de los recuerdos de las historias sanas y de todo lo bueno. Ardiendolo en el aire la tierra lo agradece, no tendrá que pudrir lo que podrido viene. Ahí va; tu cuerpo al fuego ahí va. Ahi va tu cuerpo al fuego. Ahí; tu cuerpo al fuego ahí va. Ahí va tu cuerpo al fuego.

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